A tan sólo 5 km. de Graus, se llega mediante pista forestal que parte frente a las instalaciones deportivas y el camping. La opción de llegar a pie se realiza mediante el Sendero Histórico, el GR-1. En poco más de hora y media estaremos ahí.
Está situado en una planicie a 868 m. de altitud, con excelentes vistas panorámicas del Pirineo y de los valles del Ésera, a los pies, e Isábena.
No está nada claro el origen de este topónimo. En 1069 aparece documentado como Girostano y como Gerostane, y luego ya lo encontramos como Grostan o Grostano o Grostane. Puede que proceda de un nombre de persona de origen germánico Gairaust-ane.
Debió fortificarse en fechas previas al primer sitio de Graus, en el año 1063. Desde entonces, se convirtió en una importante por su situación alzada sobre el castillo de Graus. Fue una tenencia importante, participó en la conquista de Monzón en 1089 y apoyó la causa de Ramiro II el Monje, por lo que fue recompensada. En 1134, este mismo rey dio a García Garcés la villa y el castillo.Confiscada a Jaime de Urgel por su oposición al futuro monarca Fernando de Antequera, en 1416 Alfonso V el Magnánimo la cedió a Peregrín de Jassa y su descendencia por línea masculina, eliminando esta cláusula dos años después. La iglesia no aparece sujeta al monasterio de San Victorián hasta finales del siglo XVI, por lo que debió ser señorial.
Interesante conjunto urbano con grandes edificios y algunos elementos etnológicos de interés. Las casa que fueron abandonadas en la década de los 60 y se llamaban El Baile, Güil, Ramón, Sierra, Miguel, El Baile, Benito, Durán y Plana, además de L'Abadía. En los alrededores, pero ya abajo en el valle están las de La Oliva, también deshabitada, y La Terrazuala, en la que todavía viven, por su mejor situación junto a Graus.
La iglesia de Santa María de la Peña es de gran calidad arquitectónica. De estilo románico, está realizada en piedra sillar, destacando su gran ábside. Es de nave única cubierta con bóveda de cañón. En el interior destacan las pinturas murales de tradición popular del siglo XVIII. En el siglo XVII se elevó el campanario que también cobija el acceso al templo.


Cerca del pueblo se encuentra la ermita de San Miguel, que pudo ser parroquial del despoblado de Casals, aldea de Grustán. Aunque no existe documentación que avale su vinculación a la Orden del Temple, ciertos datos pueden alimentar la leyenda. En ruinas, destaca por sus recios muros y su buena construcción.
Junto a Casa Plana, existe una capilla con decoración pictórica a base de jarrones y flores.
Está situado en una planicie a 868 m. de altitud, con excelentes vistas panorámicas del Pirineo y de los valles del Ésera, a los pies, e Isábena.
No está nada claro el origen de este topónimo. En 1069 aparece documentado como Girostano y como Gerostane, y luego ya lo encontramos como Grostan o Grostano o Grostane. Puede que proceda de un nombre de persona de origen germánico Gairaust-ane.
Debió fortificarse en fechas previas al primer sitio de Graus, en el año 1063. Desde entonces, se convirtió en una importante por su situación alzada sobre el castillo de Graus. Fue una tenencia importante, participó en la conquista de Monzón en 1089 y apoyó la causa de Ramiro II el Monje, por lo que fue recompensada. En 1134, este mismo rey dio a García Garcés la villa y el castillo.Confiscada a Jaime de Urgel por su oposición al futuro monarca Fernando de Antequera, en 1416 Alfonso V el Magnánimo la cedió a Peregrín de Jassa y su descendencia por línea masculina, eliminando esta cláusula dos años después. La iglesia no aparece sujeta al monasterio de San Victorián hasta finales del siglo XVI, por lo que debió ser señorial.
Interesante conjunto urbano con grandes edificios y algunos elementos etnológicos de interés. Las casa que fueron abandonadas en la década de los 60 y se llamaban El Baile, Güil, Ramón, Sierra, Miguel, El Baile, Benito, Durán y Plana, además de L'Abadía. En los alrededores, pero ya abajo en el valle están las de La Oliva, también deshabitada, y La Terrazuala, en la que todavía viven, por su mejor situación junto a Graus.
La iglesia de Santa María de la Peña es de gran calidad arquitectónica. De estilo románico, está realizada en piedra sillar, destacando su gran ábside. Es de nave única cubierta con bóveda de cañón. En el interior destacan las pinturas murales de tradición popular del siglo XVIII. En el siglo XVII se elevó el campanario que también cobija el acceso al templo.
Iglesia desde el lado este
Pinturas del interior de la iglesia, con dos de los Evangelistas
Cerca del pueblo se encuentra la ermita de San Miguel, que pudo ser parroquial del despoblado de Casals, aldea de Grustán. Aunque no existe documentación que avale su vinculación a la Orden del Temple, ciertos datos pueden alimentar la leyenda. En ruinas, destaca por sus recios muros y su buena construcción.
Junto a Casa Plana, existe una capilla con decoración pictórica a base de jarrones y flores.
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